Kuro no Hiera Glaphicos – Volumen 01 – Prologo

Prólogo

 

En la época antigua, [Dios] utilizo sus grandes poderes para sellar al [Demonio].

Las personas veneraban y respetaban a este gran y poderoso [Dios], a pesar de que había caído en un profundo sueño.

Con la tarea de asegurar que el [Demonio] nunca rompiera el sello creado por [Dios], los seres humanos siempre han estado vigilando y patrullando la antigua tumba que alberga el sellado [Demonio] hasta los días actuales.

Por desgracia, el nombre de ese poderoso [Dios] se había perdido en el rio del tiempo.

Incluso si su santo nombre era todavía recordado por el pueblo, nadie hablaría fácilmente debido a su veneración hacia él.

A medida que la gente no conocía el verdadero nombre de [Dios], lo empezaron a llamar [Tel Layton], que significa [El Señor del Perdón].

Debido a esto, los devotos y seguidores de este Dios en particular se conocen como [La Iglesia de Tel Layton]. Y como era de esperarse, el [Demonio] estaba sellado en una de las más antiguas tumbas de la Iglesia.

Situado cerca de la capital del Reino Yamoda, Ahmad, ese lugar profano se conoce como la [Tumba Sellada].

Y, los llamados [Dominus] eran magos especiales escogidos para proteger y volver a sellar al [Demonio] si este tratara de despertar y salir de su sello.

Todo era de color rojo.

 

 

Abrasadoras llamas rodeaban todas las direcciones, acercándose cada vez más.

Si se tratara de su cómoda cama, o el sofá sobre el cual le gustaba saltar o la mesa donde las personas de mala gana realizaban sus tareas, el joven hombre no podía recordar. Esos recuerdos desaparecieron uno por uno en el fuego que ardía alrededor suyo.

El joven miro a su madre, el fuego alrededor de ellos era reflejado en sus ojos, parpadear era espeluznante.

Su madre tenía su mano alrededor de su cuello, a punto de morir por estrangulación. El joven no entendía por qué su madre le hacía esto, así que no había nada que pudiera hacer, solo mirarla y en silencio esperar la muerte.

¿Qué he hecho para merecer esto? El joven, no sabía.

Lo único que podía sentir era como su calor corporal se escapaba.

En contraste con las ardientes llamas que rugían alrededor, el joven en silencio, con calma, se dirigió a su muerte, paso a paso.

En ese momento, los ojos del joven se reunieron con los de su madre. Para sorpresa de él, ella estaba llorando.

¿Por qué está llorando? El joven no entendía, como de la manera en que no entendía porque ella estaba tratando de matarlo en primer lugar.

¿No tenía más remedio que matar a su propio hijo con sus propias manos? ¿O era otra cosa? Pero, no importa el porqué, no hay razón válida para que un padre mate a su propio hijo.

-Y, cuando él pensaba eso, se dio cuenta.

Esta no era la realidad, no era más que un sueño.

 

 

Dimitar, cubierto de sudor frio, se despertó con un jadeo.

Miro por la ventana al cielo nocturno estrellado, parece que todavía hay un largo tiempo hasta el amanecer.

Después de frotar inconscientemente la parte posterior de su cuello, Dimitar palmeo su cabello color plata y se levantó de la cama.

Tomó la espada y la vaina apoyadas en la pared, y salió al jardín desde su dormitorio.

La briza de la noche cosquilleaba su cuerpo, por lo que el sudor que lo cubría se sentía muy cómodo.

Era difícil volver a dormir después de tener una pesadilla, por lo que Dimitar salió a hacer algo de ejercicio. El agotamiento producido, debería hacer más fácil el dormir.

E incluso si no podía dormir, practicar con su espada hasta el amanecer no era una mala idea.

Debido a que su madre, que siempre le decía que durmiera temprano, ya no estaba a su lado.

 

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